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  • Juan Trova

Tríptico

Llegó el año 1997. Continuaban los conciertos en el Harén de Arquímedes, pero notábamos que se hacía necesario dar un paso más. Había que abrir el campo de actividad a otros espacios de la ciudad, pues era la única manera de conseguir que las canciones comenzaran a volar más alto, además de ampliar el espectro de personas que conocieran la idea que teníamos de crear un colectivo de cantautores/as.

No era fácil conseguir apoyo institucional, y no hablo ya de una cuestión económica, sino incluso de encontrar espacios donde poder ofrecer conciertos. No era el mejor momento para la canción de autor, aunque estábamos comenzando el proceso de su renacimiento. Teníamos la suerte de que José Luis Pareja estaba más experimentado en esos menesteres, y que conservaba buenos contactos, pues él sí había tenido un periodo de mucha actividad. Así tuvo la idea de contactar con la Universidad de Granada, más concretamente con la Casa de Porras, que por entonces era la sede del Área de Estudiantes y que estaba dirigida por Juango, un tipo muy activo y preocupado por apoyar decididamente la cultura. Le planteó la posibilidad de organizar un concierto en el actuaríamos los "tres mosqueteros" que en ese momento nos habíamos unido, José Luis Pareja, Adrián Barber y Juan Trova. A Juango le gustó la idea y rápidamente nos pusimos a organizar el evento. Y digo organizar, por decir algo, porque, la verdad, lo único que tuvimos que hacer fue fijar la fecha, que fue el 7 de junio de 1997, y hacer un cartel del que, atención, tan solo pegamos no más de 10 en toda la ciudad. Aún se conserva un ejemplar de aquel cartel que se encuentra en los fondos del Centro Lucini de la Canción de Autor.


Tan solo hizo falta, como comentaba antes, pegar unos cuantos carteles en el centro de la ciudad, para que ese día la Casa de Porras estuviera hasta arriba de público. Y digo hasta arriba porque se ocupó no solo el patio central donde se celebró el concierto, sino los claustros de los dos pisos superiores a cuyas balaustradas se asomaba la gente, así como toda la escalera de subida que sirvió de asiento para muchos asistentes, ya que en el suelo del patio donde se fueron acomodando, no cabía ni un alma media hora antes de comenzar.

Como se puede ver, en este cartel ya aparece una primera referencia al Núcleo de Nuevos Autores, si bien no con su nombre definitivo, sino como Núcleo de Autor, refiriéndose a que el espacio donde nos solíamos juntar a cantar, el ya mencionado Harén que anunciábamos en el afiche, era un "núcleo" de encuentro de canción de autor. Este concierto fue la semilla definitiva para que el Núcleo de Nuevos Autores comenzara a ser una realidad. De hecho, con el tiempo nos dimos cuenta que se podía considerar como el concierto fundacional de dicho colectivo, lo cual guarda un claro paralelismo con los movimientos de canción de autor que surgieron en España en los años 60 y 70 del siglo XX, los cuales tuvieron igualmente conciertos fundacionales. Tales fueron, por ejemplo, el celebrado en Madrid el 22 de noviembre de 1967 como acto fundacional del Grupo Canción del Pueblo, el del 26 de abril de 1968 en la Escuela de Peritos Agrícolas de Lugo, en el caso del colectivo gallego Voces Ceibes, el que tuvo lugar en Granada, en el Aula Magna de la Facultad de Medicina, el 14 de febrero de 1969, con el que comenzó su andadura Manifiesto Canción del Sur, o el del 6 de marzo de 1973 con el que la Nueva Canción Aragonesa se iniciaba en Zaragoza.

Aquel 7 de junio de 1997, parecía que se repetía la historia tras 30 años. En el ya mítico concierto del año 1969 en la Facultad de Medicina, intervinieron tres cantautores, Carlos Cano, Antonio Mata y Nande Ferrer, y fue otro trío quien inauguró los conciertos del nuevo colectivo que surgía en torno a la Canción de Autor en Granada, José Luis Pareja, Adrián Barber y Juan Trova.


Un momento del concierto del 7 de junio de 1997 en la Casa de Porras. Juan Trova interpreta la canción "Cascabel" dedicada a su hijo, que escucha en brazos de José Luis Pareja.


La importancia de aquel concierto no solo estuvo en que fue el primero que se daba como colectivo, sino que sirvió para que este comenzara a crecer. Los tres cantautores invitaron a acercarse al escenario a toda aquella persona que quisiera coger la guitarra e interpretar alguna canción. De entre el público salió, tímidamente, un chico muy joven, ni tan siquiera veinte años, que les sorprendió muy gratamente. Una voz profunda, muy bien afinada, que se acompañaba de acordes ágiles a través de una melodía tremendamente sugerente y, como no, una letra que no dejaba indiferente, alejada de cualquier intento de banalizar el canto . Miguel Fuster, quien en realidad llevaba muy poco tiempo tocando y cantando, se desenvolvía, más allá de los lógicos nervios del momento, como si en su haber hubiera una considerable experiencia haciendo e interpretando sus canciones. Rápidamente surgió la complicidad entre aquel joven cantautor y los tres trovadores que formaban el "tríptico", quienes no dudaron en invitarle a unirse al colectivo. Así fue como Miguel Fuster se convirtió en el cuarto cantautor en formar parte de lo que, a la postre, sería el Núcleo de Nuevos Autores. Además de las buenas canciones que "Migue" aportaba al colectivo, a pesar de su juventud nos dio un peso musical importante. Él era autodidacta, pero con una capacidad innata para componer e interpretar fuera de lo común. Multi instrumentista, era capaz de tocar la guitarra, el bajo, el piano o la batería con un alto nivel de ejecución, lo cual fue una base muy importante para consolidad la estructura musical del colectivo ya que, además, muchas de las canciones contaban con su arreglos y producción.


Migue Fuster

Así fue como este concierto del 7 de junio de 1997 en la granadina Casa de Porras, se convirtió en el punto de partida de la formación del Núcleo de Nuevos Autores, colectivo que, como iremos viendo en las sucesivas entradas a este blog, fue un importante dinamizador de la Canción de Autor. Si bien nunca se llegó a editar ningún trabajo discográfico con las composiciones de los/as integrantes del NNA, su aportación fue realmente importante para que la Canción de Autor se renovara, así como impulso para nuevos colectivos que a su amparo fueron surgiendo, como a lo largo de este relato también conoceremos. Es por todo esto que se hace necesario dar a conocer toda esta actividad de un colectivo que fue mucho más allá de la canción, extrapolándose a otras disciplinas, pues el NNA llegó a ser un espacio de creación multidisciplinar donde tuvieron también cabida las artes visuales. Todo a su tiempo...


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